Urbanismo

La localidad de Gárgoles de Abajo tiene 201 viviendas. Sus calles son amplias y soleadas.

El eje central es la plaza de D. Juan Béjar, en la que está el Ayuntamiento, y una gran casona del siglo XVI que perteneció al hidalgo Pedro Guerra, con un torreón, cúpula y balconadas de madera.
Son de destacar también otros balcones de madera que hay en la plaza.

En la portada de algunas de sus casas aún se conservan
blasones o escudos nobiliarios y emblemas religiosos.

 

 

Muy cerca está la iglesia parroquial dedicada a la Inmaculada Concepción.
Es del siglo XVII, con torre cuadrada rematada con terraza y pináculos con bolones.
Y una portada que incluye como motivos decorativos una imagen de la Inmaculada Concepción,
una Cruz, una piña y una estrella o Pentáculo.

Junto a la iglesia hay un lugar recreativo con parque, y pista de frontón, baloncesto y balonmano.

A la derecha de la plaza parten las calles La Iglesia, Camino de la iglesia, Camino de la Fuente de Los Leones, El Peñón y La Fuente. Y a la izquierda, la calle Las Eras, Cuatro Calles, y también las calles Altillo y Garrilla rodeadas de jardines.

Y como arteria principal, La Calle Mayor que discurre desde la entrada al pueblo por la carretera de Trillo, lo que es llamado Parador, hasta La Ermita de Las Soledad y Cementerio.

Lo más apreciado por los visitantes es el Parador, llamado así porque allí paraban, en la posada, los carruajes.

Camilo José Cela estuvo allí y dejó constancia en su libro El Viaje a la Alcarria.

El Parador es un espacio junto al río Cifuentes, cruzado por tres puentes, uno de ellos romano.
En él abunda la sombra fresca de las choperas y plataneros.
Tiene paseos que discurren por encima de los puentes, y uno de ellos termina en la ermita de Santa Lucía, la patrona.
Y junto a estos paseos está el quiosco-merendero de verano, el lavadero y la fuente de los nueve caños.

En el altozano, frente al parador y alrededor de las Eras, destacan numerosas cuevas del siglo XI y XII, excavadas por los árabes, para guardar enseres y ganado.
Posteriormente se utilizaron en la Guerra Civil Española como refugios.

En la actualidad se han convertido en bodegas para conservar el vino.
Si hay algo que caracterice a esta población son sus numerosas bodegas y sus buenos vinos.